
Hace tiempo os escribí un tablón que desapareció antes de que pudieseis leerlo ( no sé para que pongo nada si dudo mucho que os llegue a pasar algún día la dirección del blog ).
Cariño, no sabes cuanto me duele verte mal por terceros. Me duele. Me jode. Y me todo. Nadie, absolutamente nadie, es tan importante como para hacerte sentir mal. Nadie es lo suficientemente importante como para hundirte o hacerte derramar una sola lágrima. No merece la pena. Hazme caso.
Sé que soy la menos indicada para hablar de esto ( suelo darme de cabezazos a menudo, pero dicen que así se aprende) pero lo hago por que me preocupo. Porque te quiero.
Recuerdo que cuando dije que me habían borrado el tablón y no lo había guardado, me preguntastes que si me acordaba de lo que puse y sí, me acuerdo de todas y cada una de las palabras que puse aquella noche.
Son las que me dice mi corazón constantemente. Una y otra vez.

¿Te acuerdas que me dijistes que serías mi techo? Ese lugar donde guarecerme y cobijarme...Pues bien, hoy te voy a pedir yo algo: que me dejes a mi ser TU techo. Porque empiezo a estar cansada de verte mal, Fresita. Empiezo a estar cansada de que te hagan sentir culpable por intentar ser feliz. Tú no te lo mereces.
He buscado durante bastante rato la dirección del foro para copiarte las palabras exactas de aquella vez, pero no hay rastro alguno ( normal, ha pasado ya mucho pero que mucho tiempo), pero estoy segura de que te acuerdas de aquel momento tan bien como lo hago yo.
A estas alturas sabes de sobra que te quiero y que cuentas y contarás conmigo siempre que lo necesites. Sea la hora que sea. Da igual. Siempre.



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